Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 31 mayo 2013

Según los estudios más recientes en Estados Unidos, para lograr el éxito no sólo se necesita ser muy inteligente. Es más, no es tan indispensable si se cultiva y practica el autocontrol. 

Imagen

En 1972 el psicólogo Walter Mischel, de la Universidad de Stanford, realizó el experimento denominado “The Marshmallow Test” a niños y niñas de 4 años. Básicamente el experimento trataba de lo siguiente: el investigador le ponía al niño de 4 años una nube de azúcar delante (marshmallow en inglés) y le decía “Toma una nube de azúcar. Te la puedes comer cuando quieras, pero si esperas a que vuelva, te daré otra más”. Se iba y no volvía hasta 15 minutos más tarde.Imagen

Se pudieron observar diferentes comportamientos, algunos hacían desaparecer la nube de azúcar en un chasquido, otros intentaban evitar la tentación tapándose los ojos, otros unicamente se quedaban mirando la tentación sin hacer nada, y otros daban patadas con un evidente nerviosismo y desesperación. Al final del experimento, dos terceras partes acaban sucumbiendo a la tentación, y la otra tercera parte elegían esperar. Es decir, solo el 33% de los niños conseguían esperar y aguantar para conseguir un premio mayor al final de todo.

Imagen

El experimento reveló su importancia muchos años después. Mischel siguió la vida de los niños durante  quince años y descubrió que quienes habían sucumbido más rápido al test eran aquellos que presentarían más problemas emocionales en el futuro. A esos chicos les costaba mantener la atención, manejaban peor las situaciones de estrés y tenían más problemas gestionando sus relaciones de amistad . Mostraron conductas más irritables, menos tolerancia a la frustración, inseguridad en sí mismos, lo que los hacía más dependientes, celosos, testarudos, indecisos….

Mientras que los niños con más autocontrol y capacidad de planificación de futuro, acababan siendo más aplicados y capaces en las diversas facetas de su vida cotidiana. Eran personas socialmente más competentes y con mayor éxito académico.

El hallazgo más importante es lo que se ha llamado el Principio del Éxito, que expone que las personas que tienen la habilidad para aplazar la gratificación son los más propensos a tener éxito, la disciplina personal de quien construye al largo plazo y prefiere una gratificación final más importante frente a una recompensa en el corto plazo, inmediata.

Aquí os dejo este gracioso vídeo en el que se lleva a cabo el experimento y en el que se puede observar el comportamiento de los niños durante el test:

Paula Lafuente

Read Full Post »

El cerebro humano es la máquina más poderosa que el humano podrá tener jamás. Su complejidad nos ha permitido llegar a ser lo que somos actualmente y alcanzar metas impensables para un ser vivo. Sin embargo, esta complejidad puede tener un lado negativo, por ejemplo cuando aparecen enfermedades mentales a causa de fallos en nuestro pequeño motor. Es tan poderoso que nos puede permitir vivir como ningún otro ser vivo, pero a su vez puede llegar a ser el causante de enfermedades mentales tan raras como las siguientes:

Síndrome de Capgras

Es un trastorno mental que afecta a la capacidad de identificación del paciente. La persona que lo sufre cree que las personas que le rodean son farsantes, impostores. El paciente ve que la persona observada tiene los mismos rasgos físicos que la persona “original” y conocida, pero su mente o su personalidad no pertenecen a ella, es diferente. Para ellos, estos “impostores” asumen roles de las personas a las que sustituyen y se comportan del mismo modo.

Imagen

Esta enfermedad fue descubierta por Jean Marie Joseph Capgras, psiquiatra francés que reconoció la enfermedad bajo el nombre de l’illusion des sosies (ilusión de los dobles) en 1923. Capgras reportó el caso de una mujer de 74 años que afirmaba que su esposo había sido remplazado por un extraño. La paciente reconocía con facilidad a los demás familiares, todos excepto a su esposo.

El síndrome de Capgras viene como consecuencia a la desconexión entre el lóbulo temporal del cerebro,  donde se encuentra el sistema de reconocimiento visual (donde los rostros son generalmente reconocidos), el sistema límbico (en el interior del cerebro) que está implicado en las emociones y la memoria afectiva.

Imagen

De entre las variantes del síndrome, existe una bastante curiosa relaciona con los objetos inanimados. El sujeto sufre los mismos síntomas pero ahora de lo que se desconfía es de un objeto inanimado: “Mis hijos han cambiado los muebles, éstos no son mis muebles…”

Aquí os dejo un vídeo en el que se representa una escena entre un padre y un hijo que sufre el síndrome de Capgras. Al final del vídeo se muestra una explicación gráfica de la localización del problema dentro del cerebro:

Prosopagnosia: “Ceguera de la cara”

Es una enfermedad en la que el paciente es incapaz de reconocer los rostros. Para él, todas las caras que ve son las mismas porque se le hace imposible asociarlas a cada persona. Quien padece Prosopagnosis puede recordar, de la misma manera que cualquier otra persona, quiénes son sus amigos, familiares y personas con las que se relaciona, incluso recuerdan el cabello y los tonos de la piel, los aromas, la voz y todo lo que en general se denomina “contexto” de la persona; sin embargo, no son capaces de reconocer su rostro. En casos extremos, incluso si el afectado se ve en un espejo, tampoco se reconoce a sí mismo.

Imagen

La enfermedad fue por primera vez nombrada en 1947 por el médico Joachim Bodamer, quien la definió en los siguientes términos: “Es la interrupción selectiva de la percepción de rostros, tanto del propio como del de los demás, los que pueden ser vistos pero no reconocidos como los que son propios de determinada persona”.

Imagen

La mayoría de las personas que padecen este mal, nacieron sin ella y apareció con el tiempo. La enfermedad puede aflorar a causa de un daño cerebral, derrame cerebral, enfermedades degenerativas, accidentes cerebrovasculares… Se piensa que la prosopagnosia es el resultado de anomalías y/o daño en el derecho giro fusiforme (un pliegue en el cerebro), encargado de coordinar los sistemas neurales que controlan la percepción facial y memoria.

Imagen

En este vídeo se muestra el caso de una mujer con prosopagnosia, que no es capaz de reconocer si quiera a su madre. (Está en inglés):

Y en este otro vídeo encontramos un documental de National Geographic acerca de esta enfermedad, que muestra varias situaciones a las que se enfrenta una persona que sufre prosopagnosia:

Síndrome de Cotard

El afectado por el síndrome de Cotard cree estar muerto, estar sufriendo la putrefacción o falta de los órganos o simplemente no existir. Los pacientes llegan a creer que sus órganos internos han paralizado toda función, que sus intestinos no funcionan, que su corazón no late e incluso que se están pudriendo, llegando a presentar algunas alucinaciones olfativas que confirman su delirio (olores desagradables, como a carne en putrefacción).

Imagen

Esta enfermedad fue presentada por primera vez por Jules Cotard,  neurólogo francés,  en una conferencia en París en 1880. En dicha conferencia, Cotard describió el caso de una paciente, a la que dio el apodo de Mademoiselle X, que negaba la existencia de diversas partes de su cuerpo, la necesidad de nutrirse y aseguraba que le faltaban varios órganos. Más adelante, creía que estaba eternamente condenada y que ya no podría morir de una muerte natural.

Esta enfermedad se encuentra estrechamente ligada al síndrome de Capgras. Se desarrolla como resultado a un fallo en el sistema límbico del cerebro (situado debajo de la corteza cerebral) encargado de desencadenar las emociones.

9549hhhh

Os dejo una parte de un capítulo de la serie “Scrubs”, en el que uno de los pacientes sufre el síndrome de Cotard. (Está en inglés):

Síndrome de la mano extraña

Es una enfermedad mental en la cual una de las manos de quien lo padece parece adquirir vida propia. El paciente del síndrome de la mano extraña puede sentir tacto en la mano, pero cree que no es parte de su cuerpo. No poseen control sobre su “mano extraña”, la cual puede realizar actos complicados como abotonar y desabotonar una camisa. A menudo el paciente no es consciente de lo que su mano realiza hasta que llama su atención.

Imagen

Los pacientes del síndrome suelen personificar al miembro por ejemplo dándole un nombre o creyendo que se encuentra poseído por algún espíritu. Puede incluso pelearse con “ella” para parar el movimiento o incluso llegar a “castigarla”.

En general, esta enfermedad resulta de la desconexión entre las distintas partes del cerebro con control voluntario sobre el cuerpo. Como resultado, diferentes regiones del cerebro son capaces de controlar los movimientos corporales que para el individuo resultan involuntarias, sin ser conscientes de lo que están haciendo las otras partes del cerebro. Este síndrome puede estar causado por daños en diversos lugares del cerebro:

  • Cuerpo calloso: puede producir acciones involuntarias en la mano no dominante del paciente (por ejemplo, en el caso de una persona diestra, su mano izquierda aparentará cobrar vida propia).
  • Lóbulo frontal: puede provocar movimientos involuntarios en la mano dominante.
  • Corteza cerebral: puede provocar acciones involuntarias y descontroladas en cualquiera de las manos del paciente.

Imagen

Este vídeo muestra ejemplos reales de gente que sufre el síndrome de la mano extraña. (Está en inglés):

María Pérez

Read Full Post »

Al hilo de lo comentado en clase hoy al comentar los diferentes tipos de sociedad y los cambios que en ellas se producen, nos damos cuenta de que siempre hablamos desde la nuestra. De hecho, como tantas otras, la sociología es una disciplina occidental. Y salta a la vista que nuestra cultura o civilización es la más fuerte. Y ha sido la más fuerte. Echando un ojo  a la historia, surgen preguntas inevitables: ¿por qué esas diferencias tan grandes entre las sociedades europeas y las americanas del siglo XVI? ¿Y entre Europa y el África de la época? Un abismo cultural. La pregunta más sencilla es: ¿por qué siempre hemos vencido?

A esta pregunta trata de responder Jared Diamond cuando se la plantea un nativo de Papúa Nueva Guinea. Y,para ello, escribe un magnífico y ameno libro:

No he encontrado el libro en pdf. Sorry.

Armas, gérmenes y acero o Armas, gérmenes y acero: breve historia de la humanidad en los últimos trece mil años es un libro de investigación histórica escrito por el biólogo Jared Diamond, catedrático de Geografía y Fisiología en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), en 1997. Diamond analiza el progreso de diferentes civilizaciones del mundo y propone una explicación a la apariencia de que la cultura de Europa occidental haya llegado a ser la predominante sobre las demás. El autor ganó el premio Pulitzer por el libro en 1998. Ha sido traducido a más de 25 idiomas

De acuerdo con el autor, un título alternativo pudo haber sido: «Una corta historia sobre todos nosotros durante los últimos 13,000 años». Sin embargo, el libro no es simplemente una descripción del pasado. Es un intento por explicar las razones por las que las civilizaciones euroasiáticas, en general, han sobrevivido y conquistado a otras, y al mismo tiempo, refutar la idea de que la hegemonía euroasiática se debe a la superioridad genética, moral o intelectual de los miembros de tales civilizaciones. Diamond alega que las diferencias de poder, y en concreto en la posesión de tecnología entre las diferentes sociedades humanas, tienen su origen en las diferentes condiciones ambientales que son amplificadas por ciertos mecanismos de retroalimentación y que, si algunas diferencias culturales o genéticas nos han favorecido a los europeos y asiáticos (por ejemplo, el gobierno centralizado de China o la resistencia de los europeos a las enfermedades infecciosas), ellas mismas fueron generadas por la influencia del ambiente geográfico.

La tesis principal del autor es que Eurasia, por su mayor extensión, contenía la mayor proporción de especies vegetales y animales susceptibles de ser domesticadas; además la mayor parte de Eurasia se sitúa en el eje este-oeste donde existen pocas barreras geográficas -montañas o desiertos-, lo que permitió una rápida expansión de la agricultura. En otras zonas geográficas, el predominio de las sociedades de cazadores y recolectores provocó la desaparición de las especies animales susceptibles de ser domesticadas. En Eurasia la extensión de la agricultura y existencia de la ganadería permitían una mayor densidad de población, lo que supuso una ventaja numérica en el enfrentamiento de estas sociedades con las sociedades de cazadores recolectores.

La convivencia estrecha con el ganado dio lugar, en las sociedades ganaderas, a la exposición a gérmenes de origen animal por parte del ser humano, y la mayor densidad demográfica produjo que estos gérmenes pudieran atacar a poblaciones humanas ocasionalmente, incluso adquiriendo el carácter de epidemias. Con el tiempo, las sociedades euroasiáticas llegaron a inmunizarse relativamente contra esos gérmenes. De hecho, fueron las epidemias de enfermedades como la viruela, el sarampión, la tuberculosis, la gripe y otras, un factor decisivo en el dominio de los occidentales sobre poblaciones no expuestas con anterioridad a estos gérmenes y por tanto no inmunes, como los indígenas americanos antes de 1492.

Diamond señala que casi todos los logros de las sociedades humanas (científicos, artísticos, arquitectónicos, políticos y otros) han ocurrido en el continente euroasiático, mientras que las sociedades en otros continentes (África Sub-Sahariana, América, y Australia) han sido conquistadas, desplazadas, o, en casos extremos (como ocurrió con los indígenas de Norteamérica, Australia y Sudáfrica), fueron completamente exterminadas por fuerzas militares y políticas de las sociedades euroasiáticas. Estas ventajas tienen su origen en el dominio temprano de la agricultura poco después de la última glaciación.

A ésto habría que sumarle el desarrollo del trabajo con el hierro, muy fácilmente localizable en Eurasia, la rápida difusión de las nuevas ideas en materia tecnológica y militar. Y, si finalmente le sumamos las revoluciones científica e industrial, tenemos el mundo globalizado de hoy dominado por la cultura occidental y su tecnología. (Aquí se abriría otra ventana: por qué precisamente la cultura occidental siguió este último camino, no como China o el mundo islámico… la explicación la buscaríamos en Grecia).

Como no he podido encontrar el libro, dejo el documental basado en él (ojo, un par de horas casi):

.

Read Full Post »

Imagen

En 1951, el reconocido psicólogo estadounidense Solomon Asch fue a un instituto para realizar una prueba de visión. Al menos eso es lo que les dijo a los 123 jóvenes voluntarios que participaron –sin saberlo– en un experimento sobre la conducta humana en un entorno social. El experimento era muy simple. En una clase de un colegio se juntó a un grupo de siete alumnos, los cuales estaban compinchados con Asch. Mientras, un octavo estudiante entraba en la sala creyendo que el resto de chavales participaban en la misma prueba de visión que él.

Haciéndose pasar por oculista, Asch les mostraba tres líneas verticales de diferentes longitudes, dibujadas junto a una cuarta línea. De izquierda a derecha, la primera y la cuarta medían exactamente lo mismo. Entonces Asch les pedía que dijesen en voz alta cuál de entre las tres líneas verticales era igual a la otra dibujada justo al lado. Y lo organizaba de tal manera que el alumno que hacía de cobaya del experimento siempre respondiera en último lugar, habiendo escuchado la opinión del resto de compañeros.

La respuesta era tan obvia y sencilla que apenas había lugar para el error. Sin embargo, los siete estudiantes compinchados con Asch respondían uno a uno la misma respuesta incorrecta. Para disimular un poco, se ponían de acuerdo para que uno o dos dieran otra contestación, también errónea. Este ejercicio se repitió 18 veces por cada uno de los 123 voluntarios que participaron en el experimento. A todos ellos se les hizo comparar las mismas cuatro líneas verticales, puestas en distinto orden

Cabe señalar que solo un 25% de los participantes mantuvo su criterio todas las veces que les pre­­guntaron; el resto se dejó influir y arrastrar al menos en una ocasión por la visión de los demás. Tanto es así, que los alumnos cobayas respondieron incorrectamente más de un tercio de las veces para no ir en contra de la mayoría. Una vez finalizado el experimento, los 123 alumnos voluntarios reconocieron que “distinguían perfectamente qué línea era la correcta, pero que no lo habían dicho en voz alta por miedo a equivocarse, al ridículo o a ser el elemento discordante del grupo”.

A día de hoy, este estudio sigue fascinando a las nuevas generaciones de investigadores de la conducta humana. La conclusión es unánime: estamos mucho más condicionados de lo que creemos. Para muchos, la presión de la sociedad sigue siendo un obstáculo insalvable. El propio Asch se sorprendió al ver lo mucho que se equivocaba al afirmar que los seres humanos somos libres para decidir nuestro propio camino en la vida.

Más allá de este famoso experimento, en la jerga del desarrollo personal se dice que padecemos el síndrome de Solomon cuando tomamos decisiones o adoptamos comportamientos para evitar sobresalir, destacar o brillar en un grupo social determinado. Y también cuando nos boicoteamos para no salir del camino trillado por el que transita la mayoría. De forma inconsciente, muchos tememos llamar la atención en excesoe incluso triunfar– por miedo a que nuestras virtudes y nuestros logros ofendan a los demás. Esta es la razón por la que en general sentimos un pánico atroz a hablar en público. No en vano, por unos instantes nos convertimos en el centro de atención. Y al exponernos abiertamente, quedamos a merced de lo que la gente pueda pensar de nosotros, dejándonos en una posición de vulnerabilidad.

El síndrome de Solomon pone de manifiesto el lado oscuro de nuestra condición humana. Por una parte, revela nuestra falta de autoestima y de confianza en nosotros mismos, creyendo que nuestro valor como personas depende de lo mucho o lo poco que la gente nos valore. Y por otra, constata una verdad incómoda: que seguimos formando parte de una sociedad en la que se tiende a condenar el talento y el éxito ajenos. Aunque nadie hable de ello, en un plano más profundo está mal visto que nos vayan bien las cosas. Y más ahora, en plena crisis económica, con la precaria situación que padecen millones de ciudadanos.

Imagen

Detrás de este tipo de conductas se esconde un virus tan escurridizo como letal, que no solo nos enferma, sino que paraliza el progreso de la sociedad: la envidia. La Real Academia Española define esta emoción como “deseo de algo que no se posee”, lo que provoca “tristeza o desdicha al observar el bien ajeno”. La envidia surge cuando nos comparamos con otra persona y concluimos que tiene algo que nosotros anhelamos. Es decir, que nos lleva a poner el foco en nuestras carencias, las cuales se acentúan en la medida en que pensamos en ellas. Así es como se crea el complejo de inferioridad; de pronto sentimos que somos menos porque otros tienen más.

Bajo el embrujo de la envidia somos incapaces de alegrarnos de las alegrías ajenas. De forma casi inevitable, estas actúan como un espejo donde solemos ver reflejadas nuestras propias frustraciones. Sin embargo, reconocer nuestro complejo de inferioridad es tan doloroso, que necesitamos canalizar nuestra insatisfacción juzgando a la persona que ha conseguido eso que envidiamos. Solo hace falta un poco de imaginación para encontrar motivos para criticar a alguien.

El primer paso para superar el complejo de Solomon consiste en comprender la futilidad de perturbarnos por lo que opine la gente de nosotros. Si lo pensamos detenidamente, tememos destacar por miedo a lo que ciertas personas –movidas por la desazón que les genera su complejo de inferioridad– puedan decir de nosotros para compensar sus carencias y sentirse mejor consigo mismas.

¿Y qué hay de la envidia? ¿Cómo se trasciende? Muy simple: dejando de demonizar el éxito ajeno para comenzar a admirar y aprender de las cualidades y las fortalezas que han permitido a otros alcanzar sus sueños. Si bien lo que codiciamos nos destruye, lo que admiramos nos construye. Esencialmente porque aquello que admiramos en los demás empezamos a cultivarlo en nuestro interior. Por ello, la envidia es un maestro que nos revela los dones y talentos innatos que todavía tenemos por desarrollar. En vez de luchar contra lo externo, utilicémosla para construirnos por dentro. Y en el momento en que superemos colectivamente el complejo de Solomon, posibilitaremos que cada uno aporte –de forma individual– lo mejor de sí mismo a la sociedad.

Imagen

Vía: http://elpais.com/elpais/eps.html

Por: Julia Pérez de la Viña. 

Read Full Post »

Podemos definir  enfermedad mental como alteraciones de los procesos cognitivos y afectivos del desarrollo, consideradas como anormales con respecto al grupo social de referencia del cual proviene el individuo. Se puede tratar de alteraciones en el razonamiento, el comportamiento, la facultad de reconocer la realidad o de adaptarse a las condiciones de la vida.

Una de cada cuatro personas, o lo que es lo mismo, el 25% de la población, sufre un trastorno mental a lo largo de su vida. 450 millones de personas en todo el mundo están afectas por una enfermedad mental, neurológica o conductual que dificulta gravemente su vida.

Imagen

CLASIFICACIÓN:

  • ESTRÉS: es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada.

estres-afecta-nuestro-cuerpo

  • PARANOIA:es un trastorno mental caracterizado por un temor muy grande, desarrollo de ideas delirantes y una gran desconfianza hacia las demás personas. Las personas que sufren esta enfermedad, piensan y creen que todas las personas están en contra de ellas, y que todos les van a hacer mal y quieren matarles. Esas ideas delirantes hacen que presenten esa gran desconfianza y se encuentren siempre en alerta. También presentan un gran egocentrismo, es decir, creen que han sido elegidos para una alta misión, como la de salvar el mundo.

Imagen2

Encontramos diferentes tipos:

-Erotomaníaco: Se presenta sobre todo en mujeres, que piensan que una persona (casi siempre famosa) está locamente enamorado de ella. Ésta le envía cartas, llamadas e incluso le hace visitas.

Grandiosidad: creen ser personajes importantes, personas famosas que han hecho algún descubrimiento, que tienen poderes especiales…

-Celotípico: Creen que el compañero sexual es infiel y le está engañando con un tercero. Los celos son la respuesta emocional compleja y perturbadora que surge cuando una persona percibe una amenaza hacia algo que considera como propio. La persona que sufre esta enfermedad se siente insegura, con baja autoestima, quiere tener el control sobre la pareja, es decir, quiere que la pareja haga todo lo que este le diga. Hay diferentes tipos de celos:

         a) Celos concurrentes o normales: en estos, el enfermo se siente muy inseguro, pues tiene miedo de perder a la persona querida. Piensa que le está engañando con un tercero.

        b) Celos proyectados: Se dan cuando una persona ha sido infiel a su pareja y esta no quiere admitirlo y le echa toda la culpa a la otra persona.

         c) Celos delirantes: Es más frecuente en los hombres. Se dan cuando la amenaza sólo es imaginaria y se inventa ese tercer factor. El problema está en que la persona celosa siente la total pertenencia de su pareja y la ve como una posesión. La furia y la intensidad de los celos suelen sobrepasar lo normal y al final, los ataques de rabia acaban con la relación y en casos extremos, el celoso acaba matando a su pareja.

Imagen6

  • HIPOCONDRÍA: es una enfermedad por la que el paciente cree de forma infundada que padece alguna enfermedad grave.hipocondriaco

Encontramos diferentes tipos:

        -Temporarias: Los pacientes presentan síntomas temporarios.

        -Crónicas: Los síntomas persisten por más de seis meses. Esto representa un tiempo razonable como para que deban ser tratados por un psicólogo o psiquiatra.

  • MANÍA: Consiste en una elevación anormal del estado de ánimo. Es todo lo contrario a la depresión. La manía se caracteriza por una euforia anormal, una excesiva alegría, el enfermo no tiene ganas de dormir, habla mucho, pero se distrae fácilmente y pierde el hilo de la conversación…

Diferentes tipos:

  -Hipomanía: es menor que la manía y las personas en este período experimentan los mismo síntomas pero en menor grado.

  -Manía aguda: el enfermo tiene comportamientos anormales relacionados con trastornos psicológicos.

 -Manía delirante: El enfermo muestra alucinación extrema y un deterioro de la salud.

Para tratar esta enfermedad, están los medicamentos reguladores del ánimo y, aunque se ha mejorado las nuevas opciones terapéuticas, el litio sigue siendo el más utilizado en este caso.

Imagen4

  • DELIRIO: Es un trastorno presentado como confusión severa y grandes alteraciones de las funciones cerebrales y es consecuencia de una enfermedad física o mental.
  • DEMENCIA: es la pérdida progresiva de las funciones cognitivas, debido a daños o desórdenes cerebrales. Característicamente, esta alteración cognitiva provoca incapacidad para la realización de las actividades de la vida diaria. Los déficit cognitivos pueden afectar a cualquiera de las funciones cerebrales particularmente las áreas de la memoria, el lenguaje (afasia), la atención y las funciones ejecutivas como la resolución de problemas o la inhibición de respuestas. Durante la evolución de la enfermedad se puede observar pérdida de orientación tanto espacio-temporal como de identidad.

demencia

La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia, es incurable y terminal. Se caracteriza en su forma típica por una pérdida inmediata de la memoria y de otras capacidades mentales, a medida que las neuronas mueren y diferentes zonas del cerebro se atrofian.

La enfermedad suele tener una duración media aproximada, después del diagnóstico, de 10 años, aunque esto puede variar en proporción directa con la severidad de la enfermedad al momento del diagnóstico.

La causa exacta del Alzheimer no se conoce, aunque los dos factores de riesgo más importantes son la edad y los antecedentes familiares.

  • Esquizofrenia: es un diagnóstico psiquiátrico en personas con un grupo de trastornos mentales crónicos y graves, caracterizados por alteraciones en la percepción o la expresión de la realidad.
  • Depresión: Es un trastorno del estado de ánimo desde el puente de vista psicológico y psiquiátrico debido a un desequilibrio de los neurotransmisores, es decir, de las biomoléculas que transmiten información de una neurona a otra neurona consecutiva. También se puede deber a problemas familiares…

En la depresión, el enfermo siente un gran vacío, se echa la culpa de todo lo que ocurre a su alrededor, e incluso de la muerte de algún ser querido. Son muy pesimistas y no creen en que las cosas puedan ir bien; tienen una gran distorsión de la realidad y sobre todo, las personas que padecen esta enfermedad piensan en la muerte y en suicidarse (Según la OMS, cerca de 800 personas se suicidan a diario debido a la depresión).

La depresión hace que aumente el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer, pues afecta a la memoria, y otros problemas de conocimiento.

Imagen5

  • Neurosis: Es una afección en el sistema nervioso que provoca consecuencias en el manejo que una persona tiene de sus emociones, lo cual la lleva a desarrollar una patología que le impide crear empatía con el medio.

 

Sonia Muñoz Garrido.

Read Full Post »

Merece la pena ver el siguiente vídeo de canadiense, Chris Hadfield , el que ha sido comandante de la ISS, la Estación Espacial Internacional, durante casi cinco meses. Lo colgó en su canal de youtube poco antes de abandonar la Estación Espacial y lo anunció, como siempre, en Twitter:

Hadfield

La versión que hace de la canción de David Bowie  , Space Oditty, es, sencillamente, maravillosa:

¿Qué mérito puede tener? Pues que nadie había conseguido divulgar tanto y tan bien la investigación que se lleva a cabo en la ISS y la vida diaria en el espacio. Nos ha dejado boquiabiertos colgando en su cuenta de Twitter  @Cmrd_Hadfield  fotos espectaculares, vídeos maravillosos e, incluso música.

Algunos podrían pensar que para qué tanto dinero y tiempo en algo tan “exótico”; y que podría invertirse el dinero en  otros asuntos más necesarios en el mundo actual… Valga la siguiente respuesta dada en internet (sorry, está en inglés, pero se entiende bien):

Rentabilidad espacial

Dejo otra de sus “actuaciones”, porque también suena bien y como homenaje a este gran tipo:

Read Full Post »