Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 7 enero 2014

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad(TDAH) es un trastorno psicológico debido a una falta de dopamina y de otras sustancias químicas en el lóbulo frontal del cerebro que permiten la conexión entre neuronas.

Éste trastorno es diez veces más frecuente en los varones, y tiene dos síntomas fundamentales:

  • Déficit de atención
  • Impulsividad e hiperactividad motriz

  1. UN PRONÓSTICO DE RIESGO:

Estudios recientes advierten que un 25% de los niños hiperactivos incurren en actos delictivos, abusan de drogas o el alcohol y tienen problemas de personalidad durante su vida adulta.

Es necesario hacer dos puntualizaciones: 

1- Existen diferentes niveles de gravedad en cuanto a este trastorno se refiere

2-El Déficit de Atención con Hiperactividad tiene un efecto bola de nieve.

EL EFECTO BOLA DE NIEVE DEL DÉFICIT DE ATENCIÓN:

El déficit de atención con hiperactividad, a pesar de tener síntomas aparentemente simples ( problemas de atención, impulsividad e hiperactividad motriz), cuando no se subsana con la intervención adecuada, puede generar problemas muy importantes.

Para empezar, los problemas de atención, la impulsividad y la inquietud motriz, son las tres características incompatibles con el buen rendimiento escolar y con el comportamiento que se exige en el contexto escolar. No de es de extrañar, por tanto,  que si al niño le cuesta rendir y centrarse en clase, su comportamiento resulte del todo inadecuado( se levanta, no termina las tareas…)

Si tenemos en cuenta que el rendimiento escolar es la primera prueba de valía personal que experimenta el niño y que de la aceptación de los compañeros de clase depende que el niño tenga una buena o mala autoimagen social, comprenderemos las repercusiones de esta sintomatología va teniendo en el desarrollo de su personalidad.

No es extraño, pues, comprobar cómo a medida que avanzan los años, los niños no tratados adecuadamente no sólo acentúan su sintomatología inicial, sino que, además, observan inadaptación escolar, problemas de conducta, autoimagen negativa, una idea de sí mismos (autoconcepto) erróneo (se  infravaloran o se hipervaloran) y en algunos casos, síntomas depresivos.

2.LA DETECCIÓN:

En los niños hiperactivos existe una mayor frecuencia de alteraciones durante el embarazo o parto, por otra parte, la época en la que resulta más fácil detectar el tdah es, en el período preescolar. En los años preescolares, los niños hiperactivos empiezan a destacar por su inquietud, su falta de autonomía (requieren mayor vigilancia y ayuda en las actividades diarias), suelen ser catalogados como desobedientes, suelen dormir poco y despertarse muy temprano, tienen dificultades con las comidas y falta de consciencia de las normas. Su descontrol y su inmadurez  les hace más propensos a sufrir accidentes y a mostrarse irritables y caprichosos. Por lo  general se les describe como niños  entre inquietos e insoportables, inmaduros, testarudos, temperamentales, inconscientes, entrometidos y con evidentes deseos de ser constantemente el centro de atencion tanto de los adultos como de los compañeros de clase.

Es al inicio de la educación primaria, cuando la permanencia de estos síntomas, unido a un rendimiento por debajo de sus posibilidades empieza a preocupar.

Los problemas  escolares del niño hiperactivo dependerán en gran medida de su capacidad intelectual (que puede compensar, en  un principio, muchas de sus dificultades), la actitud de los padres, de su capacidad de adaptarse a la problemática de su hijo y del asesoramiento de especialistas.

Cómo se siente un TDAH:

3.EL DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD: ¿HERENCIA O AMBIENTE?

La mayoría de los especialistas aceptan la existencia de un componente hereditario en el TDAH.

Aunque parece sospecharse un cierto grado de heredabilidad en el cuadro hipercinético, la influencia ambiental también se ha observado determinante. Se ha demostrado, por ejemplo que la conducta materna influye en el mantenimiento o la extinción de las conductas hiperactivas.

Para resumir, podemos decir que influyen en la evolución positiva de la hiperactividad infantil:

  • La aplicación de un tratamiento sistemático en los primeros años de escolaridad
  • Una familia bien estructurada y organizada
  • Apoyo escolar en los primeros cursos escolares
  • Ausencia de negativismo, agresividad y trastornos de conducta importantes en el niño.

LA EXISTENCIA DE UNA BASE NEUROBIOLÓGICA:

La mayor frecuencia de signos neurológicos menores en los niños hiperactivos respecto a los normales y la observación de una sintomatología muy similar de estos niños con aquellas personas que han sufrido lesiones en el lóbulo frontal apoyan la sospecha de los especialistas de la existencia de una posible disfunción del lóbulo frontal y en las estrcuturas diencéfalo-mesenfálicas en los niños con TDAH.

Desde el punto de vista neuroquímico, la respuesta positiva de los niños hiperactivos a los fármacos estimulantes apoya la hipótesis de una deficiencia en la producción regulada de importantes transmisores cerebrales como la dopamina y la noradrenalinaEsta deficiencia en la liberación de dopamina y noradrenalina hace más difícil que el organismo mantenga el umbral de estimulación adecuado a las neuronas. Los niños hiperactivos, por tanto, mantienen un estado de hipervigilancia, es decir, reaccionan de forma más exagerada a estímulos sensoriales que no despertarían semejante reacción en niños no hiperactivos. La medicación produce una mejora inmediata porque el metilfenidato y la dextroanfetamina facilitan la acción de la dopamina y liberan noradrenalina, permitiendo ajustar ese desequilibrio en el umbral de estimulación, mejorando la atención y reduciendo la hiperactividad motriz.

4. LAS CARACTERÍSTICAS DE UN NIÑO HIPERACTIVO:

1 Conducta desatenta:

Los niños hiperactivos tienen más problemas de conducta cuando la información es repetida que cuando es novedosa. Es decir, el niño hiperactivo se porta peor cuando tiene que enfrentarse a tareas aburridad y repetitivas en las que le cuesta más mantener la atención que ante tareas nuevas.

CONDUCTA DESATENTA EN NIÑOS HIPERACTIVOS:

  • No termina las tareas que empieza.
  • Comete muchos errores.
  • No se centra en los juegos.
  • Muchas veces no parece escuchar cuando se le habla directamente.
  • Tiene dificultades para organizarse.
  • Evita tareas que requieren esfuerzo.
  • Muy a menudo pierde cosas que necesita (juguetes, ropa, auriculares…)
  • Se distrae con cualquier cosa.
  • Es muy descuidado en las actividades.

Aclarado que la desmotivación por la tarea tiene su origen en una mayor dificultad para procesar los estímulos y no en una vaguería o desgana, la intervención terapeútica tiene en cuenta este aspecto: los niños hiperactivos se desmotivan con mucha facilidad porque tienen que realizar un mayor esfuerzo para mantener la atención. En muchas ocasiones sienten que el esfuerzo que tienen que realizar está por encima de sus posibilidades y por ese motivo “tiran la toalla”.

Comparados con los niños normales, los niños con TDAH atienden en mayor medida a los estímulos novedosos tales como el color, los cambios en el tamaño y el movimiento y su rendimiento disminuye claramente ante tareas poco novedosas o repetitivas.

La atención del niño hiperactivo, suele ser dispersa y alterarse con cualquier estímulo por irrelevante que sea. Un niño hiperactivo no puede establecer de forma correcta un orden de prioridades entre los estímulos que se le presentan.

2. Conducta hiperactiva:

Una de las características más llamativas es el exceso de actividad motriz, que se manifiesta por una necesidad de moverse constantemente y por la falta de autocontrol corporal y emocional. En la mayoría de los casos la inquietud motora desaparece una vez entrada la adolescencia, mientras que los problemas de atención e impulsividad permanecen hasta la edad adulta.

A pesar de todo, cuando la conducta hiperactiva es muy exagerada puede resultar incompatible con el aprendizaje escolar y muy deteriorante en  las relaciones con el entorno.

CONDUCTA HIPERACTIVA:

  • Movimientos constantes de manos, pies.
  • Se levanta constantemente.
  • Corretea por todos lados.
  • Le cuesta jugar a actividades tranquilas.
  • Está activado como si tuviera un motor.
  • Habla en exceso.

A partir de los nueve años, las carreras y saltar encima de las mesas se sutituyen por excusas constantes para poderse poner en pie. Podría decirse que durante los primeros 3 años de escolaridad los niños aprenden a sujetarse en sus asientos, descargándose a través de movimientos como: rascarse la cara, estirar se el labio, cambiar de mano de apoyo a la cabeza, mover la pierna, a veces ambas y en algunos casos también las manos o volverse a hablar con el de al lado.

El niño hiperactivo también  puede presentar dificultades en la coordinación motriz y en la estructuración perceptiva.

3. Conducta impulsiva:

En este apartado, hablaremos de la impulsividad comportamental, más ligada a la falta de control motriz y emocional, que lleva al niño hiperactivo a actuar sin evaluar las consecuencias de sus acciones llevado por un deseo de gratificación inmediata. Ambas vertientes no se encuentran reflejadas del mismo modo en los niños hiperactivos, no es lo mismo el estilo cognitivo impulsivo que la impulsividad comportamental.

CONDUCTA IMPULSIVA:

  • Se precipita en responder antes de que se hayan completado las preguntas.
  • Tiene dificultades para guardar turno
  • Suele interrumpir o se inmiscuye en las actividades de otros (conversaciones, juegos)

La impulsividad comportamental está muy relacionada con el grado de tolerancia a la frustación. Los niños hiperactivos presentan un bajo grado a la frustación.

La conducta impulsiva junto con la falta de conciencia de riesgo les hace más propensos a los accidentes. La prudencia se desarrolla siempre partiendo de la reflexividad, nunca de la impulsividad

4. LA DESORGANIZACIÓN Y FALTA DE AUTONOMÍA:

  • Tienen la cajonera de la clase desordenada, su cuarto parece una leonera y su cartera siempre lleva libros que no son, extravía ropa, material escolar…
  • Sus fichas son un caos, no suele hacer los deberes, tiene mala presentación…

En la educación de los niños hiperactivos la dificultad radica en mantener el equilibrio justo entre lo que le exigimos y lo que le podemos exigir en función de su propia capacidad.

5. PROBLEMAS GRAVES DE COMPORTAMIENTO:

El TDAH y los Problemas de Conducta y Agresividad coinciden en un 50% de los niños hiperactivos.

La hiperactividad está relacionada con las dificultades de atención, la impulsividad y actividad motriz excesiva, problemas de rendimiento en la adolescencia y una mejor respuesta al tratamiento de los psicofármacos.  La agresividad está mas relacionada con un estatos socioeconómico bajo, problemas de conducta, comportamientos desafiantes y destructivos en el colegio y la delincuencia y generalmente la droga en la adolescencia

Si bien no todos los niños hiperactivos tienen un trastorno definido como problemas de conducta, sí que se puede decir que algunos de ellos tienen mal comportamiento:

  • Dificultad para aceptar la autoridad y los límites de comportamiento
  • Necesidad para conocer los resultados positivos de sus actos.
  • Obtener recompensas de forma inmediata

O el trastorno negativista desafiante (negarse a obedecer y desafiar constantemente a la autoridad), pueden llevar a un trastorno serio de la conducta.

5. EL DIAGNÓSTICO Y LOS TDAH SUPERDOTADOS:

CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO DEL TDAH:

A. Existen 1 o 2:

1. Seis (o más) de los siguientes síntomas de desatención han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo:

Desatención:

(a) a menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades
(b) a menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas
(c) a menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente
(d) a menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos, u obligaciones en el centro de trabajo (no se debe a comportamiento negativista o a incapacidad para comprender instrucciones)
(e) a menudo tiene dificultades para organizar tareas y actividades
(f) a menudo evita, le disgusta o es renuente en cuanto a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares o domésticos)
(g) a menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (p. ej. juguetes, ejercicios escolares, lápices, libros o herramientas)
(h) a menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes
(i) a menudo es descuidado en las actividades diarias

SIMBA - y su TDAH no diagnosticado

2. Seis (o más) de los siguientes síntomas de hiperactividad-impulsividad han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo:

Hiperactividad

(a) a menudo mueve en exceso manos o pies, o se remueve en su asiento
(b) a menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera que permanezca sentado
(c) a menudo corre o salta excesivamente en situaciones en que es inapropiado hacerlo (en adolescentes o adultos puede limitarse a sentimientos subjetivos de inquietud)
(d) a menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio
(e) a menudo “está en marcha” o suele actuar como si tuviera un motor
(f) a menudo habla en exceso

Impulsividad

(g) a menudo precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas
(h) a menudo tiene dificultades para guardar tumo
(i) a menudo interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros (p. ej. se entromete en conversaciones o juegos)

B. Algunos síntomas de hiperactividad-impulsividad o desatención que causaban alteraciones estaban presentes antes de los 7 años de edad.

C. Algunas alteraciones provocadas por los síntomas se presentan en dos o más ambientes (p. ej., en la escuela [o en el trabajo] y en casa).

D. Deben existir pruebas claras de un deterioro clínicamente significativo de la actividad social, académica o laboral.

E. Los síntomas no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno psicótico, y no se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental (p. ej., trastorno del estado de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo o un trastorno de la personalidad).

Tipo combinado:

Si se satisfacen los Criterios A1 y A2 durante los últimos 6 meses.

Predominio de déficit de atención:

Si se satisface el Criterio A1, pero no el Criterio A2 durante los últimos 6 meses.

Predominio de hiperactividad e impulsividad:

Se satisface el Criterio A2, pero no el Criterio A1 durante los últimos 6 meses

Nota de codificación. En el caso de sujetos (en especial adolescentes y adultos) que actualmente tengan síntomas que ya no cumplen todos los criterios, debe especificarse en “remisión parcial”.

Estos requisitos deben ser observados por el profesor o por los padres.

                                                     

TDAH SUPERDOTADOS:

  • CARACTERÍSTICAS:

El alumno superdotado que presenta TDAH muestra unos rasgos peculiares que promueven una problemática asociada más compleja que la de un alumno de Alta Capacidad o con TDAH.

El por qué de esta situación se debe primariamente a la percepción qu el  estudiante tiene del desfase que presenta su alta capacidad respecto de su ejecución. Habitualmente, estos alumnos mostrarán un rendimiento académico muy por debajo de su potencial de aprendizaje, característica que aunque también puede encontrarse en la población de alumnos TDAH, se presenta en éstos con mayor crudeza y notoreidad.

En segundo lugar, puede asimismo destacarse el problema que esta doble excepcionalidad genera en el ámbito social. Es obvio que un alumno con TDAH presenta una serie importante de problemas sociales con consecuencias graves para su proceso de integración en el grupo-clase, en la sociedad en general e, incluso, en el ámbito familiar. Pero a esta situación se suma además el handicap derivado de la expectativa de logro que sobre él se genera; es decir, se espera que su comportamiento se ajuste más al de un niño de alta capacidad que al de un estudiante con TDAH, olvidando así las necesidades que su condición doblemente excepcional presupone tanto en el ámbito externo (contexto) como interno (desarrollo individual). Éste fenómeno puede no darse en aquellos casos en que, a causa de la Hiperactividad e Inatención, la Superdotación no haya sido diagnosticada.

Pero los alumnos superdotados con TDAH también presentan ventajas deriva- das de esa doble excepcionalidad. Una de ellas, sería la posibilidad que muestran para controlar con menos esfuerzo y más eficacia su atención ante estímulos que les motivan y constituyen un área de su interés. Así, mientras para el alumno con Hiperactividad y Déficit en la Atención supone un gran esfuerzo el lograr concentrarse de forma continuada y productiva, el alumno doblemente excepcional manifiesta una tendencia más definida para centrarse en estímulos que lo motivan durante un tiempo considerable y de manera productiva, es decir, esa atención va además acompañada de una mayor y mejor comprensión.

Los alumnos superdotados con TDAH presentan características similares a los estudiantes con Alta Capacidad tales como (ERIC Clearing House on Handicapped and Gifted Children, 1990):

Habilidad superior para el razonamiento abstracto

— Amplia variedad de intereses

— Fluidez verbal: con mayor cantidad y calidad de vocabulario que su media de edad

— Curiosidad intelectual

— Fuerte creatividad

Pero, a la vez, presentan rasgos similares a los que la Asociación Americana de Psiquiatría expone en la cuarta edición revisada de su Manual Estadístico y Diagnóstico de Desórdenes Mentales (1994, Brown et al, 2001) para la identificación de un alumno con TDAH y que son las que hemos mencionado anteriormente.

La combinación de ambas excepcionalidades ¿manifiesta un perfil concreto que podamos definir? La respuesta es compleja puesto que si ya resulta arriesgado definir características de un único fenómeno (como hemos hecho líneas antes), la propuesta adolece de un riesgo doble al pretender determinar un listado que sea exactamente la forma en que esa combinación de fenómenos se manifiesta. Siendo, por tanto, conscientes de que la variedad en las manifestaciones de esta doble excepcionalidad puede ser tan extensa como el número de alumnos que la presentan, aquí, algunos de los rasgos que caracterizarían a un alumno superdotado con TDAH (Flint, 2001):

— Hace bromas en momentos inapropiados.

— Se aburre con las tareas rutinarias y rehusa hacerlas.

— Es autocrítico e impaciente con los fracasos.

— Tiende a dominar a los otros.

— Prefiere estar solo.

— Tiene dificultad para cambiar de área de interés cuando se siente “absorbido” por una.

— A menudo está en desacuerdo con los demás y lo expone en voz muy alta de malos modos.

— Es muy sensible emocionalmente, puede presentar reacciones exageradas.

— No le interesan los detalles.

— Rechaza la autoridad.

Pero uno de los mayores problemas cuando abordamos la existencia y situación de alumnos doblemente excepcionales caracterizados por la combinación simultánea de Superdotación Intelectual y Trastornos con Déficit de Atención e Hiperactividad es el estar totalmente seguros de que los síntomas asociados al TDAH que el alumno presenta suponen realmente un trastorno de esta gravedad y no son simplemente fruto de su Alta Capacidad.

  •  ¿TDAH O SOBRE-EXCITACIÓN PSICOMOTORA?

En la actualidad, son muchos los autores que nos aportan datos diversos sobre las características que más habitualmente muestran los alumnos superdotados bien sean estas positivas o negativas (Terrassier, 1990; Whitmore, 1980; Yewchuk, 1998). Si realizamos un análisis de las mismas podemos ver que algunas de ellas están en un límite difuso que puede llevar a confundirlas con los rasgos del TDAH. Principalmente, encontraremos estas similitudes cuando analicemos el comportamiento del alumno superdotado a la hora de enfrentarse a unas normas sociales y cuando esté inmerso en el pro- ceso sistematizado del aprendizaje académico.

A modo de ejemplo, veamos las relaciones entre algunas de las características “habituales” de la población superdotada y los problemas que pueden estar asociados a las mismas (Tabla 1):

TABLA 1

CARACTERÍSTICAS EN SUPERDOTACIÓN  Y DIFICULTADES ASOCIADAS

CARACTERÍSTICAS DIFICULTADES ASOCIADAS
Fuerte sensibilidad del sistema nervioso. Elevado nivel de energía, alerta y curiosi- dad.Independencia, disconformidad.Iniciativa, auto-suficiencia.Intensa necesidad de explorar.Avanzadas estrategias en la resolución de problemas, percepción de relaciones     entre ideas  y eventosProfunda fluidez verbal Hiperactividad, distracción e inatención.Frustración con la inactividad.Rechazo de la rígida estructuración de la actividad del aula. Rebeldía contra  los adultos y las     presiones  sociales.Tiende a dominar las discusiones: interrupción e intromisión.No se siente motivado por el tradicional sistema de aprendizaje a través del libro de texto.Presenta un fuerte deseo de   investigar e inventar  por sí mismo.Puede mostrarse impaciente con los de- talles y le disgusta la rutinaDificultad para reprimir el deseo de hablar y desarrollar  hábitos de escucha

(Pardo de Santayana, 2000b)

Cuando estas características negativas o problemas asociados se manifiestan de forma excesiva, o al menos muy notable, pueden provocar que se realice una detección de déficits y desórdenes que no existen, sino que únicamente responden al perfil de desarrollo del superdotado y no a la incidencia de un trastorno grave. Sobre este tema diversos autores del ámbito anglosajón han destacado la confusión generada en torno a la identificación de alumnos superdotados con TDAH (Kaufmann, Kalbfleisch, & Cas- tellanos, 2000; Webb & Latimer, 1993). Sin embargo, efectivamente existen casos en los que un alumno con una Alta Capacidad puede mostrar Trastornos por Déficit de Atención e Hiperactividad con una etiología neurológica y ambiental significativas (Baum, 1998).

El problema en la confusión del diagnóstico se debe principalmente a la tendencia de muchos profesionales a definir el comportamiento y desarrollo del alumnado con Superdotación desde el prisma de la normalidad. Puesto que la Alta capacidad o Superdotación constituye una característica fuera de esa media normal no podemos analizarla ni interpretarla desde otra perspectiva que no sea la que le corresponde: Atención a la Diversidad. Una diversidad que se manifiesta como un fenómeno concreto con características propias.

Uno de los primeros autores que abordó este campo fue Dabrowski, quien ya en 1967 (Bouchet & Falk, 2001) había desarrollado una importante teoría sobre las “ove- rexcitabilities” (sobre-excitaciones) en personas de Alta Capacidad. Su propuesta identifica rasgos básicos de la conducta a través del análisis de cinco ámbitos de vida en los que el alumnado con Superdotación parece mostrar un mayor desarrollo que la media “normal”:

Imaginación: es el dominio de la fantasía, los sueños, las invenciones y las grandes asociaciones, el análisis y la visión desde perspectivas innovadoras.

—  Intelecto: la búsqueda del conocimiento y la verdad, expresada a través del constante cuestionamiento de las cosas, el análisis teórico.

Sensibilidad: la capacidad de deleitarse a través de los sentidos.

Emotividad: vivencia profunda de sentimientos y experiencias emocionales, compasión hacia los demás, gran sentido de justicia y dotes empáticas.

Psicomotricidad: gran nivel de actividad y energía física, constante movi- miento y acciones compulsivas.

Es esta última la que de forma más directa aparece ligada al fenómeno de TDAH. Debido a ese fuerte nivel de actividad que el alumnado con Superdotación  puede manifestar, es posible encontrar niños de Alta Capacidad con un diagnóstico de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad sin que el alumno presente realmente esta excepcionalidad (Lovecky, 2000; Silverman, 1998; Webb & Latimer, 1993).

Pero ¿cómo diferenciar la Sobre-excitación psicomotora y el TDAH?, para ello, será importante tener en cuenta cuestiones como:

— Saber que los alumnos superdotados no muestran problemas de este tipo en todas las situaciones, mientras los niños con TDAH sí, un alumno superdotado con TDAH puede aprobar y cursar la secundaria con buena nota, pero por debajo de sus posibilidades.

— Evitar que el alumno superdotado encuentre tiempo de ocio en el aula por la repetición sistemática de contenidos y el tratamiento circular de la actividad que le llevan a expresar frustración y/o aburrimiento.

— El mantenimiento de la atención en alumnos superdotados puede ser continuado y profundo en tareas que los motivan, mientras un niño con TDAH no puede centrar su atención (no se aconseja realizar esta observación con la te- levisión y los vídeo-juegos, puesto que se ha comprobado que en estas situa- ciones los alumnos con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad sí pueden mostrar una atención continuada y profunda).

— La actividad del alumno superdotado siempre está encaminada a unas metas, mientras que la de un alumno con TDAH, en muchas ocasiones, no busca alcanzar ningún objetivo. (Webb & Latimer, 1993)

— Los alumnos superdotados con TDAH muestran una fuerte variabilidad inter e intra-tests en las pruebas de inteligencia y aptitudes, (Lovecky, 2000).

  •  RESPUESTAS EDUCATIVAS PARA ALUMNOS SUPERDOTADOS CON TDAH

Cada alumno necesita una respuesta adecuada a su condición excepcional. Así como la consideración de características generales en los alumnos se presta más a la de- terminación de unos criterios específicos, la respuesta educativa que estos alumnos necesitan de su entorno puede ser únicamente guiada por unos criterios generales que den pistas de las múltiples posibilidades en que puede traducirse la concreción de la Atención a esta Diversidad. Entre esas líneas-base encontramos la aportación de autores como Lovecky (2000) ó Flint (2001):

EN EL ÁMBITO ESCOLAR

— Un estimulante ambiente escolar que promueva un mayor nivel de atención en el alumno doblemente excepcional y la inhibición de las conductas hiperactivas, contando a la vez con una ratio pequeña que permita una supervisión más constante y directa sobre el niño.

— Asistir a clases especiales para alumnos de alta capacidad (Lovecky, 2000).

— Mantenimiento por parte del profesorado de unas expectativas elevadas que favorezcan un “Efecto Pygmalion” en el alumno, acrecentando su confianza en sí mismo y en sus posibilidades.

— Abordar contenidos relevantes, que motiven al alumno doblemente excepcional y resulten significativos para él.

— Utilizar las nuevas tecnologías ya que suelen ser área de interés para estos alumnos por su Alta capacidad y por la facilidad que tienen de centrar su atención ante estos estímulos a pesar de su TDAH.

— Instrucción intensiva en habilidades organizativas y de estudio.

— Terapia cognitiva: sobre las expectativas que los alumnos perciben de los de- más y de sí mismos, así como sobre sus pensamientos y sentimientos frente a la condición doblemente excepcional.

— Asesoramiento (orientación) sobre todo para aquellos alumnos que hayan te- nido una detección tardía de su doble excepcionalidad para aceptar su condición, entenderla y “hacerla frente” (Flint, 2001).

EN EL ÁMBITO FAMILIAR:

— Mostrar altas expectativas hacia los niños (“Efecto Pygmalion).

— Estructurar la vida familiar de forma clara y sistemática de manera que se le inculque al alumno una disciplina en su actividad diaria.

— Comunicación con la escuela: conociendo la respuesta educativa que ésta es- tá ofertando al alumno y cooperando en todos aquellos aspectos de la educa- ción integral del alumno que sean susceptibles de colaboración (Flint, 2001).

             6. TRATAMIENTO:

Como hemos podido constatar en capítulos anteriores, el TDAH es un cuadro psicopatológico complejo que afecta a la totalidad del desarrollo psicoemocional, cognitivo y social del niño. Por lo tanto, la intervención de este trastorno debe contemplar un número amplio de dimensiones.

Un programa de intervención adecuado debe:

  1. Ser elaborado de forma individualizada a partir de la información recogida en el informe diagnóstico. Éste diagnóstico, por tanto, no puede reducirse únicamente a determinar el tipo de trastorno psicológico que padece el niño (trastorno diferencial). El diagnóstico deberá ir más allá, incluyendo toda la información básica derivada de una evaluación exhaustiva que nos permita valorar en qué modo se está reflejando este trastorno específico en cada uno de los aspectos del desarrollo del niño.
  2. Debe incluir, por tanto, todos aquellos dominios en los que el niño hiperactivo manifiesta algún problema, ya sea: 
  • Cognitivo, con temas como: la calidad y el tipo de estrategias que utiliza en la resolución de problemas, el grado de consciencia del problema…
  • Emocional, centrado en el nivel de tolerancia a la frustación, el tipo de reacciones emocionales que se observan tras una experiencia frustante, la existencia o no de actitudes depresivas, de síntomas de ansiedad, etc
  • Comportamental, en el que se valorará el tipo de refuerzo que parece ser más eficaz, la existencia de problemas de conducta y de qué tipo, los hábitos de estudio, la hiperactividad motriz etc…

3. Determinar, también, en qué medida éstas dificultades afectan en el ámbito escolar, especificando en qué modo afecta la falta de base académica, nivel de comprensión y fluidez lectora, agilidad mental, cálculo mental, hábitos de estudio, y social, valorando la situación con sus iguales, la existencia de problemas y solución o estrategias para tratar con los compañeros, agresividad o hiperadaptación a las normas etc…

4. El tratamiento debe ser enfocado desde un punto de vista personal, escolar y familiar, dirigido al niño y a cargo de los especialistas, con técnicas diseñadas para el aula y con asesoramiento educativo y programas específicos para padres.

PAPEL DE CADA UNO:

  1. PAPEL DE LOS ESPECIALISTAS:

A los psicólogos, pedagogos y neurólogos les corresponde de forma conjunta realizar:

  1. El diagnóstico diferencial que permite definir exactamente el tipo de trastorno que presenta el niño.
  2. El diagnóstico de posición, que describe la situación actual en la que se encuentra el niño, la gravedad del problema y todos aquellos aspectos mencionados en el punto anterior y que sirven de marco de referencia respecto al cual se va a diseñar el tratamiento.
  3. El diseño de un programa de intervención que contemple el tratamiento especializado, el programa especializado, un programa para casa y orientaciones específicas y prácticas para el profesor.

2. EL TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO:

Al conocer que este trastorno tiene una base neurológica, es decir, que la falta de atención, la impulsividad y la hiperactividad están relacionadas con un déficit de producción de transmisores cerebrales.

Los fármacos no eliminan el TDAH, pero reducen sus manifestaciones y facilitan la adaptación social y escolar del niño, así como sus progresos académicos y su desarrollo cognitivo. Los fármacos deben estar recetados por un neurólogo o por un psiquiatra.

3. EL TRATAMIENTO COGNITIVO-COMPORTAMENTAL:

La finalidad del tratamiento del niño hiperactivo es conseguir que sea capaz de alcanzar por sí mismo una total autonomía:

  • Autonomía en la regulación de su comportamiento: autocontrol, adaptación a las normas, etc.
  • Autonomía física: hábitos en la vida diaria, orden, colaboración, etc.
  • Autonomía cognitiva: capacidad para seleccionar la información relevante de la irrelevante, autoevaluación, autocorrección, selección de las estrategias de actuación más adecuadas a la situación, etc.
  • Autonomía emocional: con independencia de los adultos, con una autoestima sana y relaciones satisfactorias con las personas que le rodean.

7.PUNTO DE VISTA PERSONAL:

Soy un superdotado con TDAH de tipo combinado con predominancia de impulsividad,actualmente tomo Concerta de 54 mg, un psicofármaco que toman las personas hiperactivas. Llevo tomándolo desde verano.

En mi caso, tuve problemas en el parto al ahogarme con el cordón umbilical, por lo que tuve que nacer por cesárea.

Comencé a andar con un año y a hablar a los dos.

Me detectaron el TDAH en 3º de primaria, ya que en ese año no hacía nunca los deberes, tenía problemas de comportamiento e incluso me expulsaron.

También tenía problemas de comportamiento en casa. Tenía una conducta muy impulsiva con baja tolerancia a la frustación, vivía todo con gran intensidad.

Mi padre por ejemplo agrava el problema, aunque mis padres intentaban reforzarme de forma positiva, había una dinámica negativa en casa.

Era muy agresivo con mi hermana pequeña y contestón con mis padres.

Fuí a un psicólogo que me enseñaba trucos que realmente nunca puse en práctica y que bajo mi punto de vista nunca funcionaron, como la técnica de la tortuga, que consistía en apretar mi mano y poner en tensión todos los músculos de mi cuerpo durante diez segundos para así sentirme más relajado y  evitar entrar en peleas.

No empecé antes con la medicación debido a que, antes de hacerme las pruebas de inteligencia, claro, aprobaba incluso con nota todas las asignaturas, debido a que soy superdotado. Mi madre siempre me ha dicho que no era un TDAH “de libro”, a pesar de que siempre he sido inquieto y me ha costado mantener la atención en clase.

En 2º de la ESO me hice diversos análisis, que señalaban que tenía un alto grado de impulsividad, de déficit de atención y de hiperactividad. También señalaron que tenía un coeficiente intelectual de sobredotación, que presentaba caracteres depresivos, problemas de interacción social y que tenía un trastorno de conducta. El conjunto de test estaba formado por cosas como ésta:

  • ESCOLARIDAD:

Inicio:

Siempre he sido un niño responsable con los estudios con mucho amor propio.

Rendimiento:

Tenía buen rendimiento en clase, aunque podría haber sido mejor.

Conducta:

Buena.

Estilo de aprendizaje:

Cometía fallos en los exámenes por precipitarme, por no pararme a pensar. Muy responsable para estudiar, me ponía a estudiar yo solo pero me dispersaba.

Respuesta del niño al elogio, regañinas y castigos:

Me intentaban reforzar, pero a veces me portaba tan mal que era muy difícil reforzarme.

  • PERSONALIDAD:

Puntos fuertes y débiles:

Era un niño inteligente y lleno de vida

Reacción ante la frustación:

Cuando algo no me salía me ponía furioso.

Autoestima:

Siempre estuve acomplejado con mi estatura.

Autocontrol:

No tenía.

  • RELACIONES SOCIALES:

Grupo de amigos:

Retraído:

No, era un niño atrevido, lanzado por ejemplo a la hora de montar en bici.

Agresivo:

Sobre todo cuando estaba excitado.

Impulsivo:

Pasivo:

No

Y en cuanto a la parte de inteligencia, tengo los siguientes resultados:

  • Inteligencia general: 99
  • Razonamiento lógico:98
  • Relaciones analógicas: 99
  • Series numéricas: 92
  • Matrices lógicas: 97
  • Completar oraciones: 98
  • Problemas numéricos: 98
  • Encajar figuras: 92
  • Memoria auditiva: 99
  • Memoria visual: 87
  • Atención: 66

El curso pasado empecé a ir a una nueva psicóloga, que me recomendó empezar a tomar Concerta, y que me explicó que en mi caso, la impulsividad y el resto de características del TDAH suelen eclosionar en la adolescencia.

Me resulta muy difícil mantener la atención en clase, no porque no pueda, sino porque la mayoría de asignaturas no me llaman la atención. Pero cuando consigo prestar atención, se me quedan siempre las cosas, tengo una memoria a largo plazo de un 99%, siempre que lo que quiera recordar lo intente recordar cuando estoy atento. Suelo sacar notas normales, nunca me ha quedado ninguna. Me molesta que por ejemplo mis padres me digan que debería sacar mucha más nota, que doy para más.

En  prácticamente todas las clases me pongo a dibujar, encuentro mucho más interesante lo que pueda dibujar con un bolígrafo que saber los tipos de palabras que hay. Otra acción que repito muchas veces es mover la pierna, llegando a veces a molestar a mis compañeros, siento una necesidad incontrolable de correr y de moverme.

Muchas veces la gente me habla y estoy en mi mundo, me cuesta reaccionar. La gente a veces  se enfada conmigo porque piensa que no les estoy escuchando, pero hay veces que no lo puedo controlar. Otra cosa que me suele pasar es quedarme en blanco mientras hablo o de repente empezar a soñar despierto en clase y perder todo tipo de contacto con la realidad. Ciertas veces soy incapaz de pensar y a los 10 minutos empiezo a buscar el sentido de cualquier hecho o una explicación de cómo y por qué funcionan así las cosas que veo.

A veces no distingo los hechos reales de los imaginarios, ya que al no prestar atención me cuesta darme cuenta de si acabo de hacer algo o si no. Lo que también me pasa a veces es perder el contacto con la realidad imaginando que estoy haciendo otra cosa en otro lugar hasta el punto de pensar que la realidad es la soñada y que el sueño es realidad.

He perdido el control en más de una ocasión, recuerdo que el año pasado le pegué un puñetazo a una viga porque estaba cabreado y me rompí el nudillo. Y en casa he roto muchísimos cristales. Suelo ser una persona atontada, pasmada, pero si percibo un estímulo de peligro, suelo perder los papeles. Esto no me ha pasado solo ahora, de pequeño también la cagaba siempre por la impulsividad, recuerdo en primaria que a un compañero mío casi le tuvieron que operar el ojo porque le había metido el dedo en el ojo.

Y en cuanto a la hiperactividad siempre recuerdo a mi profesora diciéndome que parara quieto con las piernas.

También tengo un alto grado de atipicidad, porque pienso que todo tiene un porqué, por intentar buscarle el sentido a todas las acciones y a los sentimientos de quiénes me rodean y por tener cambios en el estado de ánimo, aparte de tener Locus de control, por creer que los premios y castigos están controlados por otras personas o por eventos extremos.

Pero si algo me molesta es que me llamen loco, o que me miren demasiado raro cuando le digo a un compañero o a un colega que voy al psicólogo.

Hace un par de meses fui al psiquiatra, y me detectó depresión, pero al comentárselo a mi psicóloga me dijo que no convenía mezclar la Concerta con otros medicamentos.

Es probable que hubiera sido más feliz y no estaría ahora mismo dando vueltas a mi trastorno si no me lo hubieran detectado. Ahora me siento distinto al resto, si bien es cierto que siempre he sido algo diferente a los demás, ahora me siento diferente también a nivel personal. Me siento como un bicho raro, al tener que tomar pastillas y al resultarme tan difícil relacionarme con mis iguales.  Me reconcome también la incapacidad de mantener la concentración en clase por ejemplo y tengo miedo de perder los papeles un día y echar todo a la mierda por no poseer un ápice de autocontrol. También me preocupa el futuro, me preocupa no ser capaz de ser lo que quiero ser por mi problema.

Aunque, por el lado positivo, sé cuáles son mis limitaciones, dónde tengo que esforzarme más y además, me ha dado una vocación: me gustaría ser psicólogo para ayudar a las personas que sufren el mismo trastorno mental que yo.

Pero si todas éstas personas han sido capaces de superar su TDAH, ¿por qué no voy a poder yo?

También me ayudan canciones como éstas:

Canción de Nach y Rapsusklei con connotaciones del TDAH:

Canción de Fito y Fitipaldis, uno de ellos es TDAH, connotaciones del TDAH:

Aquí os dejo un enlace sobre un blog destinado únicamente al TDAH (pincha en la imagen):

 

Entrada subida por: Javier Valentín-Gamazo Gutiérrez
1ºBachillerato B IES Colmenarejo
Anuncios

Read Full Post »