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Archive for 22 agosto 2017

Carne Cultivada

Los humanos hemos sido omnívoros desde un tiempo inmemorial. Fue lo que nos dio la ventaja frente los Paranthropus hace siglos y es un rasgo que sigue creando fricción hoy en día. Seguir consumiendo productos de origen animal tiene muchas desventajas y lo tenemos claro. Vivimos en una sociedad capitalista que se centra en producir mucho, rápido y barato, y el mundo de la alimentación no es excepción. La mayoría de los animales son engordados rápido con hormonas para acelerar su crecimiento, como por ejemplo esteróides y estrógenos ya prohibidos en muchos países por su riesgo para la salud humana (ya que los componentes permanecen un tiempo variable en su organismo). Esos animales no son tratados con ningún cuidado y muchos de ellos viven encerrados hasta ser sacrificados. Otra desventaja en el caso de la carne de pez son los metales pesados que se encuentran en los oceanos.

Además de todo esto, la cría masiva de animales también supone una desventaja para el medioambiente. Cuando se habla de los gases de efecto invernadero, uno de los mayores causantes del cambio climático, la 

ganadería acumula casi el 15% de las emisiones. Según un estudio de Chatham House, es más contaminante que todos los coches, camiones, barcos y aviones del mundo juntos. A eso habría que sumar el gasto creciente en agua para cabezas de ganado, la deforestación para crear zonas de pasto y los antibióticos y hormonas que se inyectan a los animales y pueden provocar graves problemas sanitarios. Con 9.000 millones de habitantes estimados en 2050 y un crecimiento exponencial en el consumo de carne (sobre todo en el mercado asiático), el panorama es tirando a apocalíptico.

Sin embargo, casi todos nosotros la seguimos consumiendo. En mi opinión, por facilidad. No queremos renunciar a la carne, está rica de sabor, nos gusta y si la incluyes a tu dieta no es complicado acceder a todos los nutrientes necesarios para estar sano aunque no sepas mucho de alimentación. No es especialmente cara y la tenemos en todos los supermercados. Además los sucedáneos veganos que existen (vegano= nada que provenga de los animales) imitan el sabor pero dejan que desear y suelen ser notablemente más caros. De todas formas, ya fue Churchill quien dijo en 1931: «Debemos escapar de lo absurdo que es criar un pollo entero para comer la pechuga o el ala, y sustituirlo por el crecimiento de estas partes por separado en un medio adecuado».

Resultado de imagenPese a haberlo dicho hace casi 100 años Churchill estaba en lo cierto, nuestros avances en ingeniería regenerativa e ingeniería de tejidos nos han hecho posible hacer un sucedáneo como alternativa y evitar la mayoría de estos problemas. La técnica, basada en el cultivo de células madre obtenidas de suero fetal bovino y su crecimiento en tanques biorreactores, vivió su primer gran momento en 2013, cuando se presentó en un gran evento en Londres la primera hamburguesa de carne cultivada in vitro. La investigación de Mark Post, profesor de la Universidad de Maastrich, se concretó en una hamburguesa de 140 gramos que costó cerca de 300.000 euros.

Ahora mismo aún estamos lejos de ver la carne in vitro en nuestros supermercados, pero no será de extrañar que dentro de no muchos años sea normal verla en todas partes. En el marco del Congreso de AAPRESID, Mariano Pérez Filgueira describe cómo están trabajando en Argentina con esta tecnología que proviene de la medicina regenerativa y promete dar que hablar los próximos años.

 

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